En los últimos años, los incendios que han pasado de ser comunes a convertirse en megaincendios asuelan bosques y ciudades de Chile. La Corporación Nacional Forestal (Conaf), la comunidad científica internacional y el Ministerio de Medio Ambiente explican las razones combinadas de este fenómeno.
Aumento del combustible para las llamas La macrosequía que vive Chile ha reducido significativamente la humedad relativa en el suelo de los bosques. Sumado a que desde la década de 1970 el país vivió una transformación de sus plantaciones, con más pinos y eucaliptos por motivos productivos. Desde Conaf insisten en que no hay que "demonizar" la modificación del suelo, ya que "las plantaciones forestales tenían y tienen un fin productivo, con beneficios". El problema no es el tipo de vegetación, sino "la continuidad y carga de combustible a escala de paisaje".
"La homogeneización del paisaje que ha habido desde los años 70 en Chile hasta el día de hoy hacen que el fuego avance muy rápidamente por la vegetación. Los incendios que hemos vivido son un drama ecológico, se han quemado 800,000 hectáreas de vegetación natural, bosques únicos de especies endémicas chilena que crecen solo aquí", explicaron.
Fuego y atmósfera El jefe del Departamento de Desarrollo e Investigación en Incendios Forestales de Chile, Jorge Saavedra, señaló que uno de los elementos centrales de estos incendios extremos es la interacción directa entre el fuego y la atmósfera.
"El incendio deja de ser solo un fenómeno que responde al viento y pasa a modificar las condiciones atmosféricas a su alrededor, generando columnas convectivas muy intensas, cambios locales de viento, ingreso de aire hacia el fuego y colapsos que producen focos secundarios a gran distancia", explicó.
Planes contra el cambio climático Desde la Secretaría Regional Ministerial de Medio Ambiente de la región de Bío Bío, confirmaron que el nuevo Plan Regional de Cambio Climático se centra en la mitigación y el manejo del paisaje para reducir este combustible.
"El foco hoy no puede estar solo en el combate ni en atribuir responsabilidades a un tipo específico de bosque. La restauración del paisaje y la prevención son los conceptos principales", afirmó un ecólogo de la Universidad de Chile. En la temporada actual 2025-2026, ya se han destruido más de 64,000 hectáreas, lo que implica un incremento de más del 226 % frente a la temporada anterior.